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Las emociones “nos suceden”…

emocionesSin duda, uno de los grandes desafíos de nuestro tiempo, reside en desarrollar nuestra capacidad de aprender, desaprender y adaptarnos a un entorno que cambia de forma vertiginosa. El cambio no es nuevo, siempre existió, aunque es probable que nos enfrentemos al momento de la historia en el que los cambios se producen a una mayor velocidad. Esta situación de cambio, enfrenta nuestra capacidad para desarrollar mecanismos de adaptación eficaces, y las consecuencias se dejan ver en nuestras dificultades para manejar una de las grandes epidemias del mundo moderno, el estrés y sus consecuencias.

Tenemos un cerebro tan desarrollado, que las innegables ventajas que nos aporta para el logro de la supervivencia frente a otras especies, pueden al mismo tiempo convertirse en la trampa y el desafío a superar. Nuestra mente tiene la capacidad de transportarse al pasado para analizar, sacar conclusiones y aprender, a la vez que puede proyectarse al futuro e imaginar cómo nos gustaría que fueran las cosas, para desde ahí volver al presente y ponernos en marcha hacia su materialización. Todas esas ventajas (que la mayor parte de los animales no disfrutan al no tener un neocórtex tan desarrollado como el nuestro), pueden traernos dificultades ya que nuestro cerebro no reconoce la diferencia entre lo que imagina y lo que vive en realidad, motivo por el que disponemos de la capacidad de estresarnos con nuestra imaginación, ante eventos que o bien ya sucedieron o bien no han sucedido aún y algunos ellos, tal vez nunca sucederán.

Las emociones que sentimos, son “descargas” de energía física que nos movilizan hacia algún tipo de acción relacionada con nuestro aprendizaje y supervivencia. Hay emociones asociadas a placer y emociones asociadas a dolor (las dos grandes fuerzas que mueven al ser humano). Las emociones no son malas de por si, ni buenas, sólo son mecanismos útiles de adaptación al entorno. El problema sólo radica en si nos “estancamos” en algunas emociones que limitan nuestra capacidad para adaptarnos, crecer y sentirnos bien y si permitimos que las emociones nos “secuestren”, perdiendo nuestra capacidad para elegir una respuesta positiva y productiva en el corto, medio y largo plazo. La educación recibida hasta hoy no nos dio la oportunidad de comprender cómo manejar esta “energía” que vive dentro de nosotros y que tiene el potencial de convertirnos en víctimas impotentes o en “co-protagonistas” del liderazgo de nuestras vidas.

Con todo esto, es importante recordar que NO podemos elegir nuestras emociones, ya que estas, simplemente suceden. Sin embargo, SÍ que somos dueños de nuestros sentimientos, ya que estos no aparecen hasta que no interpretamos y damos sentido a lo que está sucediendo en ese momento. Nuestro “espectacular” neocórtex nos da la posibilidad de “regular nuestras emociones. Podemos incendiarlas, podemos calmarlas y podemos transformarlas… Recuerda que, tus sentimientos, SÍ los puedes elegir!!!

Leandro Fernández Macho

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