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Aceptación y resignación ¿Amas o temes?

aceptaciónUno de los grandes retos en el desarrollo de la inteligencia emocional de las personas, en mi opinión no es otro que el de aprender a “aceptar la realidad” en lugar de huir, luchar o frustarse porque no es tal y como a mi me gustaría que fuera. Este suele ser uno de los factores diferenciadores de aquellos que no sólo gozan de mayor salud emocional, sino que abre la puerta al desarrollo de la “famosa resiliencia” o capacidad para adaptarse y recuperarse con facilidad de los eventos emocionalmente adversos y peligrosos para el individuo.

Te propongo algo: obsérvate durante una simple semana para tomar perspectiva del número de quejas diarias con las que te “obsequias”. La queja es la expresión de un sentimiento de frustración (desequilibrio entre tus expectativas y la realidad que se presenta). ¿Cuánto tiempo ocupan las quejas en tu vida?  No es justa la vida que tienes, no es justo que a esa persona le suceda x, no es justo que a ti te pase, no te gusta tu jefe, no te gusta tu empresa, no te gusta tu salario, no te gustan tus compañeros, no te gusta tu casa, no te gusta tu pareja, no te gustan tus amigos, no te gusta la ciudad en donde vives, no te gusta el clima de este verano, no te gusta tu figura, no te gusta…no te gusta…no te gusta…no es justo…no es justo…no es justo…

Y, si no te gusta lo que te rodea, y si no es justo que suceda lo que a tu alrededor sucede  ¿cómo debería ser para que te gustara y para que fuera justo? Tal vez si las cosas fueran tal y como a ti te gustaría que fueran…¿Y qué te hace creer que tu forma de entender cómo debería ser algo, es la correcta? ¿Y qué te hace creer que tú podrías hacerlo mejor? ¿Y qué te hace creer que tú serías mejor? ¿Y qué te hace creer que tú sí serías justo? ¿Puede existir justicia objetiva, dilucidada por cualquier ser humano que por definición es subjetivo y condicionado? … Tal vez la ilusión provocada por un gigante emocional, que desbocado, nos controla haciendo de nuestro alrededor, una pobre experiencia comparada con lo que podría ser “si tú o yo estuviéramos al mando… LA VANIDAD… Píensalo un momento…Tal vez te suene un poco fuerte llamarla así… pero piénsalo…

Si fuéramos tan sólo un poco conscientes de nuestro “enorme poder” para aliviar tanto sufrimiento como en ocasiones nos acompaña… tal vez pudiéramos elegir “ser más felices”… dejar de resistirnos a los que es, dejar de pelearnos con la vida, con la realidad y sus manifestaciones, por incomprensibles o injustas que subjetivamente pudieran parecernos. Esto no quiere decir NO ACTUAR, sino actuar son coherencia, con corazón y con razón,con coraje, humildad y amor, con respeto hacia mi, con respeto hacia el otro, con respeto hacia el misterio de la vida que escapa a mi limitada comprensión…Es importante recordar que en apenas dos siglos, hemos pasado de una esperanza media de vida de 38 años en el mundo desarrollado, a cerca de 82 años. ¿Te das cuenta, que vamos a atravesar, a vivir, sí o sí, un montón de situaciones que la gran mayoría de nuestros ancestros no tuvieron tiempo de experimentar?  ¿Te das cuenta que en tanto tiempo, es altamente probable que experimentes la muerte de seres queridos y cercanos a tí, que sufras alguna enfermedad importante, que vivas crisis familiares, personales o de pareja cuyas consecuencias desconoces, que te despidan de un trabajo, que atravieses dificultades económicas, que tu negocio se vaya o roce la quiebra, que te sientas desorientado, vacío, confuso o perdido, que vayas paulatinamente perdiendo tu figura, tu belleza, tu fuerza o tu salud física, mental o emocional?

¿Te das cuenta de las toneladas de frustración, dolor, miedo, vergüenza, o tristeza que  trae consigo el resitirse a tantas y tantas cosas que la vida en algún momento te traerá?

Ya, y ¿cual es la alternativa, RESIGNACIÓN? En absoluto…

La alternativa es ACEPTACIÓN…

 Hay tantas y  tantas cosas de las que te suceden que por mucho que te empeñes, no dependen ni dependerán de tí…. creer que la vida debería adaptarse a nuestros deseos y necesidades y desde ahí frustrarse, encolerizarse, entristecerse dramáticamente o fustigarse cuando ésto no es así, es un reflejo de la Vanidad desde la que nos relacionamos con el mundo. Vanidad aderezada con dosis de miedo al dolor, miedo al sufrimiento, miedo al rechazo, miedo  a no ser válido o adecuado, miedo a la abandono, miedo a la soledad, miedo a la debilidad, miedo a la traición, miedo a la separación, miedo a la pérdida de identidad, y miedos y miedos y más miedos…

Porque mantener al corazó abierto para sentir lo que cada momento nos invite a sentir… es “SER HUMANO”… Sentir, reconocer, apreciar, comprender y dejar ir, se revela como un proceso de aprendizaje, y maduración natural. Pero dejarse dominar, soliviantar, emprobrecer, constriñir y poco a poco destruir por la emociones fuera de nuestro control…tal vez apaguen cada día un poco más, la llama de la esperanza desde la cual, poder avanzar con aceptación hacia nuestra próxima estación. Y ¿cómo saber si acepto o en su lugar me resigno? Explorando tu capacidad de sentirte agradecido con la vida… Si  no encuentras gratitud en tu corazón…es probable que no haya aceptación, sino resignación.

Agradecer es amar… resignarse es temer…

¿AMAS O TEMES?

A veces dura, otras durísima y en ocasiones desgarradora…pero es tu decisión… ¿AMAS O TEMES?

Leandro Fernández Macho

1 comentario
  1. Buena reflexión Leandro, aunque ciertamente me suena familiar… ;-)

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